Lo que Ariadne puede hacer y lo que no
Un asistente que actúa en un ordenador real y en una casa real necesita límites. Los contamos claramente.
Preguntamos antes de lo que no tiene vuelta atrás
Enviar un mensaje, borrar un archivo, abrir una cerradura, vaciar la papelera: en estos casos Ariadne dice qué va a hacer y espera tu «sí».
Lo reversible, como leer, buscar, comprobar o encender una luz, lo hace al momento, porque preguntar por cada cosa convertiría la conversación en un interrogatorio.
Lo que no vamos a cambiar
Unas cuantas cosas que no cambiamos por comodidad.
- No inventamos el estado de nada. Ariadne dice solo lo que de verdad se desprende del resultado de una herramienta, y cuando algo ha fallado lo dice, con el motivo.
- No anunciamos un éxito que no hemos comprobado. Un «guardado» sin haber guardado engaña a quien no ve la pantalla.
- Una extensión desactivada no se ejecuta nunca: el código de otra persona no corre en segundo plano.
- El registro de actividad se queda en tu disco y puedes borrarlo.
Lo que Ariadne no es
No es un producto sanitario ni un sistema de seguridad. No te avisará de un incendio, no pedirá ayuda y no sustituye a un sensor.
El control del hogar depende de HomeKit y de los propios dispositivos. Si algo está fuera de alcance o no responde, Ariadne te lo dirá, pero no hará su trabajo por ellos.
¿Te preocupa algo?
Los avisos sobre seguridad y accesibilidad van los primeros.